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  • Omar Rodríguez

¿Cuándo ir al psicólogo?


Cuándo ir al psicólogo y comenzar un proceso de psicoterapia es una decisión difícil para la mayor parte de las personas. Probablemente lleves un tiempo sintiéndote mal, pero no sepas si es conveniente para ti acudir y no tienes claro a qué psicólogo elegir. Quizás tengas temor, vergüenza o no sepas muy bien en qué consiste la terapia ni si tu problema es “algo” que se puede tratar con un psicólogo. Todo esto es normal, ya que pese a los avances, existe aun cierta desinformación y el hecho de acudir al psicólogo sigue siendo un tema tabú en nuestra sociedad cargado de significados negativos. Y es una pena, porque un buen tratamiento psicológico ayuda a muchas personas a resolver su malestar emocional y supone un potente motor de cambio personal.


11 señales para pedir ayuda psicológica


Así que la psicoterapia no está solo dirigida a personas que sufren trastornos de personalidad, también está destinada a las personas que quieren crecer o solucionar asuntos problemáticos.


1. Atraviesas una crisis personal

La vida puede traernos situaciones difíciles que desbordan nuestros recursos personales para afrontarlas. Una ruptura sentimental, divorcios, infidelidades, crisis laborales, la muerte de un ser querido, rupturas o crisis con amigos, familiares, hijos… También podemos haber estado sometidos a situaciones de gran impacto emocional, como accidentes, malos tratos, desastres más o menos cercanos. Cuando estamos en crisis, las emociones se desbordan y aparece una gran sensación de descontrol sobre lo que nos sucede. En estos casos la ayuda profesional suele ser muy recomendable para recuperar la estabilidad y reparar el daño emocional. Pero también otras personas no reaccionan ante la dificultad y se “esconden” en hacer actividades que les distraigan del dolor o malestar. Así, estas personas acuden a terapia cuando las situaciones difíciles han pasado, pero como no las pudieron superar, sufren ahora las secuelas de su impacto (ansiedad, apatía, alteraciones del sueño, aislamiento…).


2. El malestar y las emociones desagradables invaden tu día a día

Muchas personas no consiguen sentirse bien de manera estable y arrastran un malestar emocional persistente en su día a día. Y es que, aunque las emociones son una parte fundamental de nuestro ser que nos ayudan a decidir, a procesar eventos dolorosos o agradables, también pueden convertirse en un lastre diario. Cuando esto sucede, las personas pueden convivir con sensaciones de apatía, desánimo, insatisfacción o vacío. Sin poder disfrutar de lo que tienen, o bloqueados y sintiendo que sus ganas de vivir no son las de antes. También son frecuentes los miedos irracionales, como el miedo a la muerte, a conducir, a los espacios pequeños… Así como los cambios de humor y el sentirse frecuentemente irascible o irritable, o culpable, avergonzado…


3. Te sientes sólo

Por lo general la soledad sentida y no buscada es fuente de gran sufrimiento. Aunque estar solo puede resultar muy gratificante, la realidad es que el ser humano necesita del otro para sentirse bien, de su apoyo y compañía. Así que la ausencia de contacto con los demás genera el conocido “sentimiento de soledad”. Muchas personas que se encuentran físicamente solos (viven solos, son viudos…), pueden sentir tristeza e inseguridad. Otras, se sienten solas aun en presencia de los demás. Esto tiene mucho que ver con la sensación de sentirse incomprendidos, aislados o diferentes. También hay personas que conviven con un temor intenso a la soledad. Y aunque tener miedo a la soledad es normal, si ese miedo es limitante en el sentido de quedarnos en relaciones insatisfactorias, o impedirnos estar en un contacto tranquilo con nosotros mismos, puede que sea conveniente revisar esta cuestión.


4. Tus pensamientos te agobian o limitan

Cuando tenemos pensamientos negativos, obsesivos, circulares o catastrofistas puede ser un buen momento para ir al psicólogo. Muchas veces lo que nos decimos, nuestros diálogos internos, son ideas o mensajes críticos hacia nosotros mismos y/o hacia los demás “soy un vago, soy demasiado tímido”. También es frecuente que no paremos de darle vueltas a las cosas, desde las más complejas a las más simples y dudemos con ansiedad de cada decisión con la mente acelerada. Estas son las obsesiones, un síntoma psicológico común y limitante. Igualmente, nuestra mente puede irse al pasado o al futuro compulsivamente. Así, podemos vivir añorando algo que ya no tenemos, o por el contrario vivir obsesionado con un futuro que nunca acaba de llegar. También, podemos tener creencias negativas o irracionales que nos limitan a la hora de enfrentarnos a determinadas situaciones “no soy capaz de hablar en público”, “la vida es sufrimiento”…


5. No consigues hacer lo que te propones o tienes conductas perjudiciales

Un buen motivo para ir al psicólogo es cuando no somos capaces de regular nuestras conductas. Frecuentemente aunque tenemos claro que hay hábitos que no nos vienen bien (adicciones, peleas, malos hábitos), no conseguimos dejar de hacerlo. Y aunque lo pensamos, racionalizamos e intentamos, seguimos cayendo en lo mismo concluyendo que no tenemos suficiente fuerza de voluntad. Sin embargo debajo de estos bloqueos, suelen haber causas más complejas que son necesarias identificar y tratar (falta de motivación, estrés, causas emocionales, insatisfacción….). También a veces tomar decisiones es una fuente de estrés tan grande que hace que nos bloqueemos o que tendamos a postergar cambios importantes (por miedo, inseguridad, indecisión…).


6. Te sientes inseguro y con la autoestima baja

Los problemas de baja autoestima son muy frecuentes y un motivo fundamental de cuándo ir al psicólogo. Muchas personas no tienen un buen concepto de sí mismas, se sienten pequeñitas, culpables, avergonzadas, incapaces o menos que los demás. También, hay personas que tienen mucho miedo a los conflictos y no sepan decir que no. Y es que es muy frecuente tratar de complacer a los demás y hacer o decir cosas que no nos apetecen de verdad. Quizás por miedo al rechazo o al conflicto, por inseguridad o porque no confiamos en nuestro criterio. Esta situación, especialmente si se repite, puede generar estrés, tensión y podemos ir acumulando enfado con los demás, pero especialmente con nosotros mismos.



7. Tus relaciones no van bien

Como seres sociales que somos, los problemas en las relaciones con parejas, amigos, compañeros, familiares, son un tema fundamental que se trabaja en terapia. Muchas personas tienen problemas de timidez, vergüenza en el contacto con los demás, individualmente o en grupo. Y tienden a aislarse o no mostrarse tal y como son, sintiendo nervios, miedos, paranoias, estrés… También es frecuente que las relaciones de pareja no funcionen y eso genere mucho sufrimiento. Quizás porque existan problemas en encontrar pareja, o porque en el seno de la pareja existan desencuentros, frustraciones y distanciamientos crónicos. Igualmente las relaciones familiares, disputas, distanciamientos son asuntos que se trabajan cuando vamos al psicólogo.


8. Tienes problemas en el trabajo

Los problemas laborales son un motivo frecuente en consulta de psicología. Según los estudios sobre salud psicológica y trabajo de la Organización Mundial de la Salud, el trabajo puede ser una fuente de bienestar, pero también puede acarrear problemas psicológicos. Así, los problemas en las relaciones con compañeros o jefes (desencuentros, luchas de poder, agresividad…), generan miedo y frustración. Igualmente podemos tener problemas de sobre carga laboral, organización, conciliación, que son fuente de estrés, hasta el punto de que podemos acabar “quemados” (síndrome del “Burn Out”). También son frecuentes situaciones más complejas y traumáticas como problemas de acoso laboral, amenazas de despido… Muchas personas se sienten desmotivadas o perdidas y no saben encontrar su vocación o no se atreven a cambiar. También podemos sentir baja autoestima laboral, esto es la percepción de que uno no dispone de las habilidades o cualificaciones necesarias (hablar en público, asertividad, creatividad…).


9. Estás estresado y tu cuerpo habla

Cuando estamos estresados o en malestar, nuestro cuerpo suele sufrir las consecuencias. Una vez descartadas las causas médicas, muchas personas acuden a consultas de psicología por motivos psico-somáticos. Así, podemos tener cansancio, agotamiento, problemas de sueño, migrañas, dolores musculares o estomacales. Los niveles prologados de estrés generan consecuencias en nuestro cuerpo que es preciso atender.


10. Sufres algún trastorno psicológico

Por lo general cuando sufrimos un trastorno psicológico o un trastorno de personalidad, la visita al psicólogo es más que recomendable. En España los problemas psicológicos más frecuentes son la ansiedad, la depresión, las fobias o miedos irracionales. También los trastornos de personalidad son motivo para ir al psicólogo, como el Trastorno Límite de Personalidad, Trastorno Obsesivo-compulsivo…


11. Has vivido experiencias traumáticas en tu niñez

Cuando hemos vivido alguna situación traumática en la infancia es recomendable ir al psicólogo para resolver las posibles secuelas. Así pueden ser situaciones de abuso, maltrato, acoso, violencia, negligencia o abandono. Estas situaciones suelen dejar huella en las personas, y tener una influencias en los comportamientos adultos que es necesario resolver.


Si estás buscando ayuda psicológica, agenda una sesión conmigo para sentirte mejor y estar acompañado en este camino.


www.coachdevidaycarrera.com


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