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  • Omar Rodríguez

Cómo aumentar tu autoestima.


La confianza deriva del Latín "fidere" : “confiar”. Ser confiado es creer y tener fe en el mundo. Tener confianza en uno mismo es eso mismo dirigido al interior y, en particular, a la habilidad propia de involucrarnos exitosamente, o al menos adecuadamente con el mundo. Una persona con confianza en sí misma es capaz de actuar con base en oportunidades, tomar nuevos desafíos, enfrentarse a situaciones difíciles, dar críticas constructivas y cargar con la responsabilidad incluso si las cosas salen mal.


La autoconfianza y la autoestima suelen ir de la mano, pero no son la misma cosa. En particular, es posible tener una alta confianza en uno mismo teniendo una autoestima profundamente baja, como es el caso, por ejemplo, de muchas celebridades y artistas, que son capaces de actuar en estudios y galerías pero lo pasan mal tras bambalinas. La palabra estima deriva del Latín aestimare [valorar, calificar, pesar, estimar, evaluar], y el autoestima es nuestra valoración cognitiva y, sobre todo, emocional de nuestra propia valía. Más que eso, es la matriz a través de la cual pensamos, sentimos y actuamos y refleja y determina nuestra relación con nosotros mismos, los demás y el mundo.


Las personas con una autoestima saludable no necesitan impulsarse con factores externos como ingresos, estatus o notoriedad, o apoyarse en muletas como el alcohol, las drogas o el sexo (cuando estas cosas se usan como muletas). Al contrario, se tratan a sí mismas con respeto y cuidan de su salud, comunidad y ambiente. Son capaces de involucrarse por completo en proyectos y relaciones porque no tienen miedo al fracaso o al rechazo. Por supuesto, como todos, sufren heridas y decepciones, pero sus contratiempos no las dañan ni disminuyen. Debido a su resiliencia, están abiertas a las posibilidades y a los demás, son tolerantes al riesgo, son alegres y disfrutan abiertamente, y aceptan y perdonan a los demás y a sí mismas.


Entonces, ¿cuál es el secreto de la autoestima? A muchas personas les resulta más fácil construir su autoconfianza que su autoestima y, combinando ambas, terminan con una larga lista de talentos y logros. En lugar de enfrentarse a los verdaderos problemas, se ocultan, con frecuencia durante toda la vida, detrás de certificados y premios. Pero, como cualquiera que acudiera a la universidad sabe, una larga lista de talentos y logros no reemplaza una autoestima saludable.


Mientras que estas personas trabajan en su lista con la esperanza de que algún día sea suficiente, intentan llenar el vacío que tienen dentro con factores externos como estatus, ingresos, posesiones y más. Descarta su posición, critica su hogar o su automóvil y observa cómo reaccionan como si estuvieras criticándolas o descartándolas a ellas.


De manera similar, no sirve intentar elevar el autoestima de los niños (y, aún más, de los adultos), con elogios vacíos y no merecidos. Los niños tienen pocas probabilidades de ser engañados, pero en su lugar evitarán adentrarse en los esfuerzos a partir de los cuales se puede obtener autoestima real. Y, ¿qué tipo de esfuerzos son esos? Cuando cumplimos nuestros sueños y promesas, podemos sentir cómo crecemos. Cuando fracasamos pero sabemos que hicimos nuestro mejor esfuerzo, podemos sentir que crecemos. Cuando defendemos nuestros valores y nos enfrentamos a las consecuencias, podemos sentir cómo crecemos. De esto depende el crecimiento. El crecimiento depende de que seamos fieles a nuestros ideales, no a las ambiciones de nuestros padres para nosotros o a las metas de la compañía para la que trabajamos o a cualquier otra cosa que no sea realmente propia, sino una traición de nosotros mismos.


Si estás pasando por una situación cómo está, agenda una sesión conmigo para sentirte mejor y estar acompañado en este camino.


www.coachdevidaycarrera.com



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